Por: Grupo Animal
Tijuana, B.C. — Los dilatados tiempos para la conexión a la red eléctrica y la falta de infraestructura adecuada se han convertido en un cuello de botella que frena el desarrollo industrial en Tijuana. De acuerdo con especialistas del sector, la edificación de una subestación eléctrica puede demorar al menos dos años, plazo que, al sumar la gestión de permisos gubernamentales y ambientales, se extiende de tres a cinco años.
Un proceso burocrático e infraestructura desfasada
Paolo Salerno, director del Comité de Energía y Sustentabilidad de Index Nacional, advirtió que la planeación de cualquier proyecto industrial debe considerar las necesidades energéticas desde sus etapas iniciales, dado que la infraestructura pública no avanza al mismo ritmo que las inversiones privadas.
Salerno ejemplificó que una subestación de 30 a 50 mega voltamperios (MVA) requiere un mínimo de dos años de construcción más el periodo de autorizaciones. Asimismo, destacó que la dificultad para obtener el derecho de vía en tramos mínimos ha derivado en la cancelación definitiva de proyectos de gran escala.
“He visto proyectos de 60 megavatios que se han cancelado porque no han logrado obtener el derecho de vía de los últimos 500 metros”, enfatizó el especialista.
Impacto directo en la competitividad regional
Por su parte, Adriana Eguía, presidenta de Desarrollo Económico e Industrial de Tijuana (DEITAC), confirmó que la incertidumbre en el suministro eléctrico ya afecta la llegada de nuevos centros de trabajo. En uno de los casos documentados dentro de un parque industrial, una compañía estimaba conectarse en un lapso de seis meses; sin embargo, el servicio tardó cinco años en materializarse, obligando al desarrollador a asumir el 50% de los costos operativos en generadores temporales.
Eguía subrayó la urgencia de agilizar las factibilidades eléctricas en un mercado globalizado donde la tecnología evoluciona a ritmo acelerado:
“La dinámica del mercado actual requiere que una inversión no pierda tiempo. Hemos tenido proyectos en los que, en lo que empezamos el desarrollo, la tecnología planificada ya resulta obsoleta”, explicó.
Eficiencia energética y autoconsumo como alternativas
Ante las limitantes de la red pública, Salerno instó a las empresas a implementar auditorías energéticas integrales antes de solicitar mayor capacidad. Según estimaciones de Index Nacional, la adopción de medidas de eficiencia energética permite a las plantas industriales obtener ahorros promedio del 20%, cifra que puede alcanzar entre el 25% y 30% en procesos con consumo térmico.
Asimismo, planteó el autoconsumo mediante paneles solares y sistemas de almacenamiento con baterías como alternativas viables, cuyos trámites de interconexión toman entre seis y nueve meses, siempre sujetos a un análisis previo de las necesidades reales de cada planta.
Coordinación estratégica a cinco años
Para contrarrestar esta crisis, organismos empresariales han trabajado en una proyección a cinco años para delimitar las zonas de expansión industrial en Tijuana y Mexicali. El objetivo de este plan es coordinar datos con las autoridades e inversionistas para asegurar que el desarrollo de infraestructura eléctrica responda a las necesidades reales de crecimiento en la región.
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